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China se posiciona como primera potencia espacial

2018 se cierra como un año record en cuanto a vuelos espaciales. Por un lado, la República Popular China se ha convertido en la nación que ha efectuado un mayor número de despegues, rebasando sus anteriores cifras anuales y superando con creces los realizados por Estados Unidos y Rusia.

Juan Pons.

Pero también ha sido el año en el que se ha batido la marca en cuanto a lanzamientos orbitales, con un total de 114 despegues. Hay que remontarse a los años 90 para poder igualar el record de lanzamientos al espacio efectuados en 2018. Nada menos que 114 disparos de cohetes han puesto en órbita 361 toneladas bajo la forma de 412 satélites ‒en su mayor parte nano satélites‒ y un automóvil rojo, este último a cargo de la compañía SpaceX del magnate norteamericano Elon Musk.

Con 39 vuelos al espacio en 2018 ‒lo que representa el 34% del total‒, China deja muy atrás sus 18 misiones de 2017 y se sitúa como la potencia con mayores aspiraciones en el ámbito espacial, como lo demuestra la misión Chang’e 4 y su vehículo todo terreno que en estos momentos está explorando la cara oculta de la Luna.

Sin embargo, China no ha enviado ningún astronauta al espacio, aunque dispone de sobrada capacidad para ello. El motivo es que su estación espacial Tiangong-1 reentró en la atmósfera terrestre y quedó destruida en la primavera, y no tenía sentido enviar astronautas a dar vueltas a la Tierra sin finalidad alguna.

Estados Unidos ha disparado 31 cohetes (27%) y ocupa el segundo lugar del pódium espacial. Esta segunda posición se la debe a la compañía SpaceX, que ha sido la responsable de 21 de los 31 vuelos espaciales que ha registrado Washington. Con 20 despegues, el Falcon 9 se ha convertido en el principal vector norteamericano, el preferido de la NASA y del departamento de Defensa, por delante de los Atlas de Lockheed Martin y los Delta de Boeing.

A todo lo anterior se une que la NASA ha seguido un año más sin poseer capacidad para situar seres humanos en el espacio, una vez que en 2011 retiró de servicio el último de sus transbordadores espaciales, por lo que sus astronautas con destino a la Estación Espacial Internacional (ISS) y regreso a la Tierra han viajado en naves Soyuz rusas. Lo mismo ocurrirá en 2019.

El antaño gigante espacial que llegó a ser la Unión Soviética y su heredera Rusia solo ha podido realizar 20 despegues (18%), aunque tres de ellos desde la base europea de Kourou, en la Guayana francesa, al norte de Brasil. En cambio, Moscú es la única potencia espacial que puede enviar astronautas y cosmonautas a la ISS ‒de la que China no forma parte‒, así como traerlos de regreso a la Tierra. En total han sido 4 vuelos tripulados a la ISS.

El resto de potencias espaciales han estado muy por debajo de los países ya citados y en conjunto suman un total de 24 lanzamientos (21%). De ellos, ocho corresponden a Europa (7%), siete están en el haber de India (6%), seis se deben al tesón de Japón por mantenerse en el ranking espacial (5%) y tres a un nuevo actor, Nueva Zelanda, desde cuyo territorio la compañía norteamericana Rocket Lab ha realizado los disparos del vector Electron (3%).

Con tan elevado número de disparos (114), tan solo se han producido cuatro fallos. El que ha tenido un mayor eco mediático fue el del cohete Soyuz-FG (11 de octubre) con la misión Soyuz MS-10. Afortunadamente, el sistema de emergencia funcionó correctamente y los dos pasajeros ‒un astronauta norteamericano y un cosmonauta ruso‒ fueron rescatados sin daños.

Los otros tres lanzamientos anómalos fueron el del misterioso vuelo del 8 de enero de la misión secreta Zuma del departamento de Defensa, de la que nada se ha sabido; el fracaso parcial de un lanzador europeo Ariane 5 ECA (23 de enero) y el también fallo de la etapa final del pequeño lanzador chino Zhuque (27 de octubre), que dio al traste con la misión.

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