General Fernando Alejandre (JEMAD): “el componente tecnológico obliga a mantener la ventaja sobre los adversarios y la paridad con los aliados”

La principal sesión de la jornada inaugural de FEINDEF 2019 ha corrido a cargo de la máxima autoridad militar de las Fuerzas Armadas españolas, el general de Ejército Fernando Alejandre, Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD).

Juan Pons.

En un auditorio repleto de altos mandos militares y directivos de la industria española de defensa, el JEMAD ha desgranado su visión más allá de la colina en una ponencia titulada “Fuerzas Armadas y tecnología, avanzando hacia el futuro”.

Para el general Alejandre, FEINDEF no solo sirve para potenciar e impulsar la nueva Europa de la Seguridad y la Defensa, sino también “para demostrar con hechos el papel de España como uno de sus principales motores”.

Como responsable de la estructura operativa de las fuerzas militares españolas, de su eficacia y operatividad, así como de la organización militar en el entorno 2035-2040, el general Alejandre ha afirmado estar “especialmente orgulloso” del estudio prospectivo denominado Entorno Operativo 2035, un documento fundamental para el proceso de planeamiento que proporciona “recomendaciones para evitar sorpresas estratégicas”, gracias a estudiar “posibles contextos geopolíticos y estratégicos y prever las necesidades y el diseño de nuestras Fuerzas Armadas para tratar de preparar e influir en el futuro”.

El Objetivo de Fuerza a Largo a Plazo 2035 que se ha elaborado como primer hito del ciclo del planeamiento trata de definir “qué Fuerzas Armadas necesitaremos y nos podremos permitir en 2040”, a pesar de que “las incertidumbres políticas y presupuestarias influyen en el retraso de su aprobación definitiva”, asegura la principal autoridad militar del ministerio de Defensa.

En su calidad de alto mando encargado de definir las capacidades militares viables y sostenibles que deben tener los ejércitos de Tierra, Aire, la Armada y los Mandos Conjuntos, el JEMAD ha subrayado que el medio-largo plazo está “a la vuelta de la esquina”, que el futuro “pisa al presente” y que la velocidad del cambio es de tal magnitud que “lo que apuntamos como futuro tiene ya su origen y casi desarrollo en nuestro actual presente”.

Entre las características de mayor relevancia del entorno operativo 2035 al que deben adaptarse de forma continua grandes y pequeñas unidades españolas, el general Alejandre ha destacado “los limites difusos entre enemigos, amigos y neutrales, también entre países y organizaciones involucradas e incluso en los escenarios de tierra, mar, aire y ciber donde se combate”.

A lo anterior ha añadido lo que califica de “inevitable presencia de la población civil en las zonas de operaciones”, una cierta prevalencia de las operaciones y el combate urbano y nocturno, junto con un importante componente tecnológico “que obliga a mantener tanto la ventaja sobre los adversarios como la paridad con los aliados”.

Ha subrayado que las tecnologías que regirán las capacidades de los futuros sistemas de armas serán aquellas que “aumenten su autonomía, reduzcan sus firmas radar y óptica, reduzcan sus costes de operación y, por supuesto, mejoren su interoperabilidad”. Como ejemplo ha citado los RPAS supersónicos, que serán “sigilosos y de firma radárica muy reducida”.

Según el JEMAD, los drones supersónicos dotados de inteligencia artificial “podrán asociarse entre sí en forma de enjambres, se distribuirán tareas entre ellos de forma automática y trabajarán de forma coordinada para alcanzar un objetivo común”.

Respecto a las tendencias en la evolución de capacidades militares ha destacado tres áreas clave. En primer lugar el apoyo a la toma de decisiones bajo la forma de Big Data, tecnologías de Inteligencia Artificial, las ciencias del comportamiento, la simulación y la elaboración de juegos de guerra avanzados.

También ha puesto el acento en la mejora del rendimiento del cuerpo humano mediante su fusión con la tecnología, lo que tendrá aplicación en las operaciones “para mitigar limitaciones humanas como la falta de sueño, el alto estrés y las altas cargas de trabajo”.

Un tercer aspecto es el incremento de “la conectividad entre sistemas y su interoperabilidad, la utilización de sistemas autónomos y multiplataformas, para que sistemas tripulados y no tripulados puedan cooperar en el desarrollo de las operaciones”.

El máximo mando militar español es del parecer que “hay que adaptar las capacidades que tenemos” y desarrollar nuestra vocación en la milicia “con pasión, entusiasmo y profesionalidad, conscientes de no disponer aún de la tecnología del futuro”, pero entregados a la tarea de mantener unas Fuerzas Armadas eficaces, capaces de contribuir a la Seguridad Nacional y a la defensa de los intereses de España.

 

 

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