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JEMAD: “no somos los militares los que tenemos que justificar y reclamar una inversión estable en Defensa”

Ante un auditorio no superior a la decena de diputados de un total del medio centenar que componen la Comisión de Defensa del Congreso, a las 8 de la tarde y 1 minuto el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el general de Ejército Fernando Alejandre daba comienzo a su comparecencia para tratar sobre los presupuestos de Defensa de 2019.

Juan Pons.

Era el último compareciente de una maratoniana sesión de más de seis horas ininterrumpidas ‒con unos muy breves descansos para estirar las piernas‒, que había dado comienzo a las 3 de la tarde con la intervención del Secretario de Estado, Ángel Olivares, había continuado con la del Subsecretario de Defensa, Alejo de la Torre, y se cerraba con el JEMAD.

Ocho meses después de su última comparecencia ‒también relacionada con los presupuestos de 2018‒, el número dos de Defensa, y máximo responsable militar, de la Fuerza y de las operaciones militares, acudía al Congreso para trasladar a sus señorías que “hacer más con menos hace tiempo que quedó totalmente agotado” y que “no somos los militares los que tenemos que justificar y reclamar una inversión estable en Defensa”

Alejandre ha insistido en que no son los militares “los que tenemos que recordar que la libertad no es gratuita”, que exige disponer “de carros de combate, barcos y aviones” y que la excusa para poner en marcha un programa de armamento no pueden ser los puestos de trabajo que genera o su impacto en la industria nacional”.

Ha dado gran importancia a los compromisos de gasto autorizados en Consejo de Ministros por valor de 11.374 millones de euros para hacer frente a siete Programas Especiales de Modernización, que eran “esperados desde hace tiempo y resuelve alguna de las necesidades de modernización más imperiosas”.

“Necesidades ‒ha añadido Alejandre‒ que han venido aplazándose durante muchos años, tal vez demasiados” y cuyo impulso supone un espaldarazo notable a las capacidades de nuestras Fuerzas Armadas. Su puesta en marcha va a permitir “diseñar un Objetivo de Fuerza a Largo Plazo, más acorde con lo que creemos que será el escenario estratégico de 2035”.

Respecto a los programas pendientes, por ejemplo el MRTT o el avión entrenador avanzado, no ha citado ni priorizado ninguno de ellos. En cambio, ha alertado de que los programas de futuro “presentan niveles elevados de riesgo, tanto en tipo político, industrial y, sobre todo, financiero y económico” y ha trasladado su preocupación por el hecho de que los presupuestos “no contemplan los suficientes costes de sostenimiento” de los actuales sistema de armas, que “duplican como mínimo los costes de adquisición”.

El JEMAD se ha lamentado de que el presupuesto de Defensa de 2019 tenga el mismo volumen económico que el de 2008, “lo que supone que en euros constantes sea menor”, aunque seguidamente ha añadido que, no obstante, “nos permiten ver la luz al final de un túnel que, a los militares profesionales, nos parece muy, muy largo”.

Ha recordado las palabras del secretario de Estado de Defensa de la conveniencia de contar con una senda de crecimiento “sostenida, razonada y orientada, de un presupuesto previsible”, el equivalente a una Ley de Programación Militar, a la que el JEMAD ha dado su apoyo.

En respuesta a la pregunta formulada por varios diputados sobre si con el presupuesto que el gobierno presente a la Cámara para su aprobación garantiza la operatividad de las Fuerzas Armadas y a las misiones que ejecutan en el exterior, el general Alejandre ha respondido que “es insuficiente, sí, pero es el que podemos tener”. Y ha rematado explicando que la garantía de la operatividad es posible “porque hacemos rotaciones y tiramos del fondo de contingencia.

Como reciente ex alto mando de Fuerzas militares de la Alianza Atlántica en Europa, también ha puesto sobre la mesa el resurgimiento de Rusia como potencia militar, la amenaza terrorista del Estado Islámico y de los grupos yihadistas y ha esbozado el nuevo marco estratégico, la importancia de la OTAN y su inminente proceso de modernización y adaptación a los nuevos escenarios.

En último término ha afirmado que “sin cañones no hay mantequilla, ya que la defensa es una inversión nacional de primera necesidad”.

 

 

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