Tecnologías

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Las nuevas armas ligeras del Ejército de EE.UU. incluirán tecnologías que se encuentran en tanques e iPhones

La próxima generación de fusiles y ametralladoras del Ejército de EE.UU. tendrá una serie de características tomadas prestadas de otros productos, ya sean computadoras que suelen dotar a los tanques o cámaras que incorporan los teléfonos inteligentes de gama alta.

La Next Generation Squad Weapon (NGSW) que armará a la infantería y a otras tropas de tierra, incorporará nuevas funciones, nunca antes vistas en el campo de las armas ligeras, como el seguimiento de objetivos, el reconocimiento facial y los recubrimientos hidrofóbicos para lentes.

Según Military.com, la nueva licitación del Ejército para la serie de armas de infantería Next Generation Squad Weapons, establece lo que se pretende de la industria. La NGSW es un empeño para diseñar un nuevo fusil o carabina de infantería que sustituirá al fusil M4A1 y una nueva arma automática de pelotón, que sustituya a la ametralladora ligera M249 Squad Automatic Weapon. El M4A1 es una versión actualizada y perfeccionada del M16 adoptado por primera vez por el Ejército en 1965, mientras que la M249 se puso en servicio por primera vez a finales de la década de 1980.

La guerra ha cambiado mucho desde entonces, y el Ejército considera que debe que ponerse al día. Uno de los requisitos principales para ambas armas es una computadora balística capaz de proyectar el punto exacto de impacto de una bala sobre un par de gafas, sobre un ocular monocular o sobre una óptica montada en un arma.

Aunque las balas de infantería modernas viajan a velocidades de hasta 3.000 pies por segundo, la gravedad inexorablemente cobra su peaje. La gravedad reduce gradualmente la velocidad de las balas, acercándolas a la tierra, hasta el punto en que un proyectil moderno de 5.56 pulgadas caerá 3.08 pulgadas a 200 yardas, y 59 pulgadas a 500 yardas. El viento también cambia la trayectoria de los proyectiles en función de su velocidad y de la de la bala.

En la década de 1970, los principales carros de combate comenzaron a recibir computadoras balísticas que podían estimar el punto de impacto de sus proyectiles en casi todos los escenarios, desde los disparos en movimiento hasta en caso de fuertes vientos. Este es el tipo de tecnología, que hace que el cañón principal M256 del M1A2 Abrams sea capaz de lograr una precisión del noventa por ciento a 2.000 metros (1,2 millas). Gracias a la Ley de Moore, la tecnología se redujo drásticamente en las últimas cuatro décadas, hasta el punto de que ese tipo de ayuda en la puntería, ahora puede caber en la parte superior del arma de un soldado de infantería.

Otras características que el Ejército quiere en el sistema de control de fuego se incluya el seguimiento de objetivos, el reconocimiento facial, la conectividad inalámbrica, y un tiempo de inicialización de un segundo. La óptica del fusil también contará con lentes a prueba de rayones y repelentes al agua.

La Next Generation Squad Weapons también incorporará cambios clave en las propias armas. Los fusiles dispararán un nuevo cartucho de 6,8 milímetros con mayor capacidad de perforación de las protecciones corporales a mayor distancia. Para contrarrestar el peso del cartucho de mayor calibre, se pretende también quiere que el nuevo pese un veinte por ciento menos que los de latón convencionales, lo que probablemente requerirá una nueva tecnología, como cartuchos de polímero, cartuchos sin casquillo o balas con casquillo y telescópicas.

Fte. Popular Mechanics 

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