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Los ataques en Arabia Saudí ponen al descubierto la batalla por la asimetría

Las fotos publicadas por el gobierno de Estados Unidos y tomadas por la compañía de imágenes satelitales DigitalGlobe, muestran una serie de perforaciones y destrucciones del equipo de la refinería. A pocos días del ataque del 14 de septiembre a la refinería de Abqaiq y al yacimiento petrolífero de Khurais en Arabia Saudita, abundan las incógnitas.

Sin embargo, lo que está claro en este primer momento es que, independientemente de que el ataque procediera de un misil teledirigido, de una munición merodeadora o de un avión no tripulado modificado, la tecnología de interceptación en servicio no es una solución viable ante esos ataques.

En la guerra que libra en Yemen, Arabia Saudita ha sufrido ataques con aviones no tripulados y misiles en represalia por parte de la facción Houthi. Por otra parte, la presencia y movilidad de actores no estatales en el vecino Irak no descarta un ataque lanzado desde Irak, mientras que la administración Trump y el ministerio de Asuntos Exteriores saudí han culpado directamente a Irán, el antiguo aliado de Arabia Saudí y actual rival. El análisis realizado a partir de fuentes abiertas aún no ha dado una respuesta clara.

Lo que se sabe es que una serie de armas son capaces de causar el daño visto en el ataque de Abqaiq y que estas armas están a disposición de actores que van desde pequeños grupos insurgentes hasta actores no estatales o subestatales a los que se les suministra regularmente, hasta las propias naciones.

Los responsables de la defensa de las infraestructuras contra la plétora de posibilidades existentes, tienen que entender los posibles vectores de ataque y las limitaciones de los sistemas disponibles para protegerse contra todos ellos.

¿Misiles o drones?

Es posible que las evaluaciones de las agencias de inteligencia revelen el tipo específico de arma utilizada para causar los 17 puntos de impacto. Las fuerzas de Houthi se atribuyeron el ataque y dijeron que se emplearos entre 10 y 20 aviones no tripulados. Otras evidencias apuntan a que los misiles de crucero son el arma elegida.

“La dirección del impacto no debería ser significativa dado el hecho de que las armas descritas (drones o misiles de crucero) son armas orientables”, escribió Dina Esfandiary, becaria de la Fundación Century.

Las fuerzas Houthis ya habían empleado antes aviones no tripulados y misiles dirigidos para realizar ataques, aunque es probable que, en este caso, el lugar esté fuera del alcance del misil de crucero Houthi de mayor alcance, si se dispara desde el territorio controlado por ellos.

Fabian Hinz, que escribe en Arms Control Wonk, ofrece una visión general del misil de crucero Quds-1 mostrado por las fuerzas de Houthi en julio de 2019. El Quds-1 tiene muchas similitudes con el Soumar de fabricación iraní, y Hinz analiza las diferencias y las implicaciones de lo que podría significar un misil.

Los mismos Houthis dijeron que el ataque fue hecho por un dron. De hecho, estas fuerzas han usado aviones no tripulados cargados con explosivos, como arma entre el misil de crucero y la munición guiada. Algunos aviones no tripulados Arabil-1 de fabricación iraní, rebautizados como Qasef-1, fueron interceptados por fuerzas de los Emiratos Árabes Unidos en noviembre de 2016 de camino a las fuerzas de Houthi y examinados por la by Conflict Armament Research. Por otra parte, drones como esos se emplearon para atacar específicamente los sistemas de defensa de misiles Patriot de saudíes.

Gran parte de lo que hace que estos ataques con aviones teledirigidos tengan éxito son las herramientas de información y piezas disponibles en el mercado comercial. Las imágenes de satélite, en particular, son útiles para ataques contra puntos fijos y estáticos, como infraestructuras y refinerías.

“El resultado es que los Houthis están usando drones que recuerdan a las municiones guiadas de precisión, a distancias mucho mayores que otros grupos insurgentes en el Medio Oriente”, escribió Aaron Stein, director del Programa de Medio Oriente del Instituto de Investigación de Política Exterior, tras un ataque con drones Houthi en enero de 2019.

“El avión teledirigido Qasef-1 empleado por Houthis tiene una tecnología de décadas de antigüedad, que se deriva de la de los aviones teledirigidos que se usan como blancos para prácticas de tiro”, escribió Stein. “Es barato, fácil de fabricar, fácil de transportar, y requiere relativamente poca logística para operar.”

El alcance del Qasef-1 es de aproximadamente 62 millas, por lo que tendría que ser introducido y disparado desde Arabia Saudita para alcanzar su objetivo. La navegación por waypoints, común en los aviones no tripulados comerciales para permitirles seguir rutas preestablecidas de coordenadas GPS, permitiría que un avión no tripulado utilizado como munición de este tipo se reoriente a sí mismo y ataque a un objetivo específico.

También es notable que el uso de estas armas no se limita a actores estatales o no estatales, ya muchas de ellas pueden ser montadas y lanzadas contra un objetivo fijo por un pequeño equipo de personas.

El arco de interceptación

La defensa antimisiles es un problema difícil. Es difícil cuando los riesgos son altos, como en el caso de las cargas útiles nucleares, y es difícil cuando los riesgos son más bajos, como en el caso de los misiles convencionales. Hay herramientas disponibles que ofrecen cierta defensa contra objetos voladores diseñados para explotar en caso de impacto.

Interceptar un proyectil con otro requiere un interceptor ágil, sensores potentes y un rápido seguimiento y adquisición de objetivos, y es un problema que los científicos y los diseñadores militares han tratado de resolver durante décadas.

Los sistemas de misiles Patriot, inicialmente diseñados para la defensa antiaérea y adaptados a un papel de defensa antimisiles, fallaron espectacularmente en Arabia Saudí. Abundan los escepticismos sobre la eficacia de los sistemas contra los misiles de crucero y otros blancos más pequeños. Incluso si los misiles Patriot consiguen un impacto claro contra objetivos más pequeños, la asimetría entre el coste de cuadricóptero y un misil hace que estos no se adecuen bien a los objetivos asignados.

Estas limitaciones se ven agravadas por el hecho de que los sistemas de misiles Patriot, en la actualidad, carecen de una visión completa de radar de 360 grados y, por lo tanto, tienen puntos ciegos que pueden ser explotados mediante maniobras de misiles.

Una posible alternativa son los sistemas de interceptación en dos niveles, como los que Rusia ha desplegado en Siria. Rusia ha emparejado su poderoso sistema de defensa aérea S-400 con un Pantsir-S1, permitiendo que el S-400 se centre en las amenazas de grand coste y que el Pantsir se ocupe de las interceptaciones más pequeñas, como la de los aviones no tripulados (drones). El Pantsir ha demostrado ser bastante efectivo, por lo que es posible que Arabia Saudí se dirija a Rusia en busca del sistema, aunque la geopolítica implicada podría frustrar esa compra.

Esto proporciona una oportunidad para aquellas empresas que deseen introducir un componente de defensa por capas en el programa Patriot-heavy defense commitment de Riyadh.

Fte. C4ISRNET

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