Tecnologías

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Los cazabombarderos podrían integrar láseres en 2021

Lockheed Martin ha ganado un contrato de 23,6 millones de dólares para el diseño de un láser para aviones de combate. El acuerdo forma parte del programa U.S. Air Force’s Self-protect High Energy Laser Demonstrator (SHiELD) de la Fuerza Aérea, que tiene la finalidad de desarrollar láseres capaces de disparar misiles antiaéreos desde el cielo.

El SHiELD está compuesto por tres subsistemas: la tecnología que dirige el láser al objetivo, el pod con el elemento de enfriamiento y el láser en sí. Northrop Grumman, Boeing y Lockheed son responsables de estos subsistemas, respectivamente. Se supone que todo el paquete estará listo para pruebas en 2021.

Los láseres anteriores eran armas engorrosas y delicadas, que necesitaban gran cantidad de productos químicos tóxicos para producir un rayo láser útil. Los láseres de fibra actuales son mucho más pequeños y robustos, por lo que son mucho más adecuados para aplicaciones militares. Los láseres de fibra ahora están apareciendo en los vehículos de combate terrestres. como el Stryker.

Con el programa SHiELD se pretende disponer de un sistema de defensa en los cazabombarderos contra los misiles antiaéreos, presumiblemente de los aire-aire lanzados por los cazas enemigos y de los misiles tierra-aire de las defensas aéreas.

Los candidatos más probables para montar el láser defensivo son los aviones más antiguos, que tienen menor capacidad de supervivencia en el campo de batalla de hoy, como los F-15C, F-15E Strike Eagle y F-16 Fighting Falcon.

Si bien el sistema está diseñado en principio para los aviones de combate, tendrá también aplicación para la protección de las aeronaves de transporte, como los C-130 Hércules, KC-135 Stratotanker y los bombarderos B-52 más antiguos.

El pod de láser promete ser el primer sistema de defensa antiaérea que no solo puede hacer decepción, sino destruir realmente misiles atacantes.

Desde su invención, los misiles aire-aire y tierra-aire han reinado en el campo de batalla. Su alta velocidad los hace muy difíciles de interceptar, dejando a los pilotos poco tiempo de reacción para iniciar maniobras defensivas o lanzar defensas pasivas, como bengalas (contra misiles guiados por infrarrojos) y chaff (contra misiles guiados por radar).

La automatización y la capacidad de atacarlos a la velocidad de la luz hacen que las defensas activas contra los misiles aéreos sean finalmente una realidad.

Curiosamente, es posible que el láser antimisil no se instale en los aviones más modernos y furtivos como los B-2 Spirit, F-22 Raptor o F-35 Joint Strike Fighter, porque la cápsula del SHiELD “rompería” la forma furtiva exterior, cuidadosamente estudiada para evitar que sea detectable por el radar, por lo que para aviones los aviones furtivos de la generación actual, la mejor opción es evitar ser detectado.

Futuros aviones sigilosos, como el próximo bombardero B-21 Raider y Penetrating Counter Air Fighter, podrían integrar el láser o algo así, pero incorporado en el fuselaje en la forma de una cápsula retráctil.

Fte.: Popular Mechanics

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