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Pequeños reactores nucleares para tropas expedicionarias

Llevar combustible a bases de operaciones remotas es un gran problema para el Ejército estadounidense. En 2008, durante el apogeo de los combates en Iraq, la Government Accountability Office estimó que más de 900.000 galones de combustible se destinaron a ellas para satisfacer necesidades básicas de energía, como la iluminación y la refrigeración (además de los 6,7 millones de galones que se quemaron ese año en aviones y vehículos terrestres). Por ello, la Strategic Capabilities Office ha solicitado información acerca de pequeños reactores nucleares, que podrían desplegarse en las bases que se han establecido en lugares como Afganistán.

Según la solicitud de información emitida para el “Project Dilithium”, el reactor debe caber en un camión y en un avión C-17 y generar de 1 a 10 megavatios de energía eléctrica durante tres años sin repostar. Los soldados tienen que ser capaces de montarlo en 72 horas y desmontarlo en una semana. Tiene que ser a prueba de fusión. La oficina está tratando de financiar tres diseños de prototipos diferentes y luego seleccionará a un ganador de entre ellos.

La idea de los reactores nucleares desplegables parece extravagante. De hecho, su investigación tiene una larga historia en el Ejército. En 1954, el Ejército lanzó el Nuclear Power Program, bajo el que, el Cuerpo de Ingenieros desarrolló una variedad de núcleos para reactores nucleares de diferentes tamaños. Se desplegaron en lugares como Fort Greely, Alaska; Sundance, Wyoming; Camp Century, Groenlandia; incluso en una barcaza en el Lago Gatún en el Canal de Panamá. Todos funcionaron bien sin problemas de seguridad.  Pero se perdió el interés en estos proyectos en poco tiempo, ya que el petróleo era barato y a que ya existía una infraestructura de suministro y logística para entregarlo.

La idea resurgió en la década de 2000, cuando transportar combustible a bases remotas en Afganistán resultó ser costoso y peligroso para las tripulaciones de los convoyes y para las tropas de primera línea. En 2011, la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA), designó al coronel Paul Roege para gestionar un programa de seis años de 150 millones de dólares, para el desarrollo de reactores nucleares modulares de pequeño tamaño para bases avanzadas. El primer paso de Roege fue: averiguar cuánta electricidad necesitaban las tropas.

“Como caso básico seleccionó una base del tamaño de una brigada, más de 1.000 soldados”, dijo Roege. “Puede que necesite dos reactores de 5 megavatios… como requisito operativo básico. Eso fue probablemente suficiente para empezar con un prototipo. Luego había que considerar otros detalles en términos de seguridad”.

Pero luego vinieron las decisiones financieras difíciles. La entonces directora de DARPA, Regina Dugan, se enfrentó a la perspectiva de recortar el dinero. El incipiente programa de desarrollo de pequeños reactores nucleares fue arrojado por la borda.

Recientemente se volvió a hablar del tema. En 2016, un estudio de la Junta de Ciencias de la Defensa concluyó que “existe la oportunidad de explorar el uso de aplicaciones de la energía nuclear en bases de operaciones y fuerzas expedicionarias avanzadas y remotas”. La Junta concluyó que el mejor enfoque para estos súper pequeños reactores eran los generadores termoeléctricos de radioisótopos. Funcionan de manera sencilla: a medida que el combustible del reactor, ya sea plutonio-238 o estroncio-90, se descompone, liberan lenta pero de forma ininterrumpida una gran cantidad de calor, que se convierte en electricidad a través de los termopares. La NASA utiliza estos generadores para alimentar satélites y otras naves espaciales; los soviéticos los utilizaron una vez para alimentar faros en el Ártico, y el estudio propone la Base de la Fuerza Aérea Schriever en Colorado y la Estación de la Fuerza Aérea Clear en Alaska como los sitios más probables para albergar los reactores en un principio.

En octubre pasado, el Ejército publicó su propio estudio. Declaró que los reactores nucleares pequeños y móviles presentan “un ejemplo clásico de innovación disruptiva”, según el estudio: “El retorno de la energía nuclear al Ejército y al Departamento de Defensa tendrá un impacto significativo en el Ejército, nuestros aliados, la comunidad internacional, la industria de la energía comercial y la nación”. El crecimiento de la industria nuclear estadounidense afecta a la nación económica y geopolíticamente. Con el crecimiento de la industria nuclear, existe un potencial significativo para generar miles de puestos de trabajo… al mismo tiempo que se ofrece una opción desplegable, confiable y sostenible para reducir la demanda de petróleo y concentrar el combustible en el futuro para apoyar el desarrollo de la industria nuclear.

Actualmente, el Laboratorio Nacional de Idaho y el Laboratorio Nacional de Los Álamos están trabajando en nuevos diseños de energía nuclear modular. Andy Erickson, subdirector principal adjunto de Seguridad Global de Los Álamos, pronosticó recientemente que los microreactores podrían estar listos para su despliegue en “menos de cinco años”.

Pero hay mucho que superar, sobre todo en términos de regulaciones y escepticismo. El estudio del Ejército señala que “el régimen nuclear existente, y sus tratados de apoyo y otros acuerdos internacionales, están diseñados para apoyar a las grandes instalaciones nucleares estacionarias, no a las pequeñas, móviles,[las centrales nucleares].

También hay mucha confusión en torno al tema de la energía nuclear en general, especialmente después del desastre de Fukushima Daiichi en 2012, un acontecimiento sensacional que oscureció el hecho de que la energía nuclear es mucho más limpia y segura que otras alternativas como el petróleo y el carbón. Roege recordó muchas conversaciones frustrantes que se dedicaron a tratar de convencer a otros de que había que investigar más a fondo la energía nuclear desplegable. “Nunca llegamos muy lejos porque la mayoría de la gente no cree que sea algo que se puede producir. Siempre que surge el tema, la gente lo descarta”.

Si puede funcionar, es mejor que la alternativa, cientos de miles de galones de combustible transportados en camiones sobre terreno enemigo peligroso.

Parece que ahora hay menos gente que rechaza la idea.

Fte. Defense One 

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