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Por qué el misil antiaéreo S-400 ruso y el caza F-35 no pueden convivir

Los sistemas de radar y los aviones actuales comparten mucha información, lo que resulta un problema, cuando los países que los fabrican no están del mismo lado.

Los militares estadounidenses han advertido repetidamente que, la compra por parte de Turquía del sistema antiaéreo S-400 de Rusia, podría comprometer al avión de combate F-35, pero no han entrado en detalles sobre cómo.

En junio, por ejemplo, el general Tod Wolters, comandante del U.S. European Command, dio esta explicación: “No se puede operar un F-35 cerca de un S-400. No se comunicarán entre sí, y lo que los dos sistemas intentarán hacer, ciertamente el S-400 contra el F-35, será intentar explotar las capacidades del otro. Puedo decirles que no estamos interesados en compartir las capacidades del F-35 desde una perspectiva de radar ni operativa, con los rusos. Lo hemos dejado muy, muy claro.” Sin embargo, los F-35 israelíes han operado cerca de los S-400 rusos desplegados en Siria.

Los radares del S-400 podrían observar al F-35 “en todos sus perfiles de vuelo, pudiendo así identificar los puntos débiles de su furtividad”, según David Stupples, profesor de sistemas electrónicos y de radio en City, Universidad de Londres y miembro de la junta directiva de la Association of Old Crows, una asociación de profesionales de radar y guerra electrónica.

Stupples dijo que los peligros no se limitan al aire. Turquía recibirá durante cinco años apoyo técnico ruso, junto con la compra del S-400, lo que le dará a Moscú una amplia oportunidad para situar agentes de inteligencia junto a esas baterías y a sus operadores, dijo Stupples. Dijo que este es un problema común en India, otro cliente del S-400.

Michael Kofman, científico investigador principal de la CNA, una organización de investigación y análisis sin fines de lucro con sede en Arlington, Virginia, minimizó esa preocupación. “Debemos considerar que lo más probable es que el F-35 y el S-400 no vayan a estar cerca el uno del otro. De ahí que la propuesta de que los técnicos rusos vayan a trabajar en la misma base, compartidos con los F-35, es poco probable”.

Stupples dijo que a la OTAN también le preocupa la intención declarada de Turquía de integrar el S-400 con el NATO Air Defence Ground Environment (NADGE), un grupo de radares y otros sensores, sistemas de blancos, enlaces de comunicación, sistemas de identificación de amigos y enemigos, etc. “En ese caso, se podría acceder, por parte de técnicos deshonestos que trabajen en el S-400 a las capacidades del F-35 “, dice.

Otra posible vía para los ataques cibernéticos son los sistemas que ayudan a diferenciar las aeronaves aliadas de las adversarias, función que requiere un amplio intercambio de datos entre el sistema de misil y el avión a identificar.

La integración del S-400 y el NADGE también podría permitir a los ciberoperadores rusos atacar a los F-35 turcos, e incluso a otros aliados, a través del software de mantenimiento que conecta la aeronave. “El riesgo aquí es significativo y no puede ser ignorado”, dice Stupples.

Kofman dijo que el riesgo del acceso a los datos es recíproco. “El tema de la seguridad y el acceso a la tecnología es tan problemático para Rusia que vende un S-400 a un país de la OTAN como lo es para Estados Unidos en el caso del F-35”, dijo. “Pero, por alguna razón, no se pregunta, cómo planean los rusos lidiar con el problema potencial de que la inteligencia de EE.UU. entre en todo su sistema en Turquía.” Cómo es que, en Estados Unidos hay grandes reservas sobre la ubicación conjunta del S-400 y el F-35, mientras que el Gobierno ruso no ha expresado una preocupación similar.

Kofman señaló que, el S-400 que los rusos están vendiendo a Turquía es una versión aprobada para la exportación, ligeramente diferente de la que tienen en servicio los rusos.

“Los rusos no se preocupan por vender su mejor tecnología a un país de la OTAN, a pesar de las obvias implicaciones para el acceso a la tecnología. Eso debería hacernos pensar”, dijo.

Fte.: Defense One

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