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Uniforme de combate de próxima generación ruso, inspirado en RoboCop

Como parte del esfuerzo masivo de rearme y modernización militar del país, el aparato de defensa ruso ha estado desarrollando silenciosamente un traje de combate de nueva generación, que proporcionará a sus usuarios mayor fuerza, conciencia situacional y efectividad, y que, según se informa, ya ha sido probado en combate.

Creado como parte del programa Ratnik (en ruso, “combatiente”), no está diseñado exclusivamente para fuerzas de operaciones especiales, sino para uso general de la infantería. De modo que, el soldado de infantería ruso normal lo podrá tener en servicio hacia el año 2025.

Si bien es similar a los proyectos de American Land Warrior y Future Combat Systems, el Ratnik ha tenido éxito donde los otros programas multimillonarios se han estancado. Sin embargo, blindar a los soldados y aumentar las cualidades ergonómicas de su equipo es sólo una parte de lo que se pretende.

El núcleo del sistema es la creación de una red altamente integrada, que impulse la conciencia situacional del soldado de infantería, y que permitirá compartir información e inteligencia vital entre los de una unidad y con otros activos externos que la apoyan. Para ello, el Ratnik incluye el sistema de comunicaciones “Musketeer”, que permite la transmisión de voz y vídeo, así como receptores GLONASS (la alternativa rusa al GPS) para la navegación.

Según la TsNIITochMash, la oficina de diseño patrocinada por el estado ruso responsable del programa Ratnik, el traje en sí, conocido como Ratnik-2, puede proteger hasta el 90% del cuerpo de un soldado, utilizando una coraza que pesa entre 7 y 15 kg. El chaleco principal, protector del torso y la espalda del soldado, es resistente a los proyectiles de 7,62×39 mm y 7,62×54 mmR, y supuestamente resiste a una distancia corta, incluso disparos de calibres mayores.

Además, el sistema incorpora un calentador, un filtro de agua, una máscara antigás, un kit médico y otros “elementos de soporte vital” necesarios. Todo el traje de Ratnik-2 está cubierto con materiales infrarrojos, lo que permite a los soldados operar casi sin ser detectados por los visores infrarrojos.

Aunque el peso total del traje de Ratnik es más de 20 kg., éste se compensa con un exoesqueleto pasivo, diseñado para aliviar la pesada carga física, a la vez que le protege la columna vertebral y las articulaciones del desgaste. Debido a que no requiere energía ni electricidad para funcionar, el exoesqueleto de fibra de carbono es duradero y fácil de instalar.

El próximo traje Ratnik-3 tendrá un exoesqueleto activo sin embargo, lo que significa que será construido con servos, sensores y otros dispositivos eléctricos que apoyen su funcionamiento. Esto dará a los soldados de infantería rusos la capacidad de moverse más rápido a pie, generar más datos del entorno que los rodea y transportar cargas de combate más pesadas.

Fte. Military Times 

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